lunes 11 de octubre de 2010
¿Maradona como Metáfora Argentina?
Días atrás se difundió un artículo referido a Diego Maradona y una extraña asociación entre éste y la actualidad política argentina. He aquí un análisis que pone en tela de juicio la veracidad de dicho artículo.
John Carlin (periodista) y Carlos Pierini (médico psicoanalista), al dar inicio a su trabajo y para hablar específicamente de Diego Armando Maradona como metáfora de la Argentina, presentan una secuencia refiriéndose a educación, recursos naturales y pobreza, cuestiones que en realidad no se relacionan con precisar qué es una metáfora.
Ya en un principio, los autores apuntan a uno de los temas de los cuales desean escribir pero que no los plantean explícitamente:
“…en un contexto político en el que a lo largo de más de medio siglo juntas militares han alternado el poder con gobiernos populistas, corruptos o incompetentes. El actual gobierno peronista de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (como el anterior, de su marido Néstor Kirchner) es más afín al de Hugo Chávez en Venezuela o al de Daniel Ortega en Nicaragua que a los gobiernos pragmáticos y serios de Brasil, Chile o el vecino Uruguay, donde, por cierto, hoy se consume más carne per cápita que en la Argentina.”
Un primer análisis de la lectura nos da derecho a preguntarnos si la justicia social tiene necesariamente alguna relación con el consumo de carne per cápita del país, que es lo que ellos quieren sugerir en una afirmación que continúa con la siguiente pregunta:
“¿Cuál es el problema? El problema es Diego Maradona o para ser más precisos lo encarna como símbolo”
Las cosas por su nombre
Si bien este artículo fue ponderado en diversos medios de comunicación como de “excelente” o “muy espectacular”, desde aquí afirmamos que estos autores, de una manera simple y a la vez forzada, pretenden comparar la visión que ellos tienen de un contexto político, con una persona en específico, que en este caso es Diego Maradona, y que según la estrechez de miras de quienes escriben, sería símbolo de un “problema argentino”.
Sin eufemismos nos estamos refiriendo a un artículo que no es otra cosa que un híbrido de mal gusto en donde los autores intentan, de forma fallida, yuxtaponer interpretaciones sociológicas, semiológicas y psicológicas creando una ideación que deriva en una ciencia a la que podríamos denominar “Ciencia Política Antropológica para la Argentina”. Con toda generosidad estamos cediendo esta figuración para ponerle un nombre políticamente correcto a aquella ideología antipopular o antiperonista que subyace en todo el derrotero de términos pseudoacadémicos del mencionado artículo, por ejemplo cuando dice “…que Maradona representa en caricatura payasesca y que la mayoría de la población, aquella misma incapaz de perder la fe en el peronismo, aplaude no con risas sino con perversa seriedad.”
Cuando hablan aquí de Diego Maradona como símbolo, Carlin y Pierini tratan de circunscribirlo como un ídolo en donde se puede visualizar “el desprecio por la ética del trabajo”, como si Maradona nunca hubiera tenido que entrenar dura y esforzadamente para obtener los logros deportivos que todos conocemos.
Los autores, si bien parecen tener la certeza de que Diego Maradona es una caricatura payasesca, precisemos qué es lo que representa específica y únicamente en el contexto del fútbol -no como ellos piensan- en el contexto histórico- político de la Argentina…
Lo que significa Diego Maradona para los argentinos… y lo que no
Diego Maradona ha representado y representa para los argentinos la máxima expresión de algo que pertenece a la cultura popular de nuestro país y que es el fútbol. Él es nada más ni nada menos que la síntesis de una amplia tradición cultural argentina sobre cómo se juega al futbol en nuestro país. Se han encarnado en esta persona una serie de habilidades de un juego popular , que ha alcanzado su expresión más acabada en las más altas competencias mundiales, por eso muchos argentinos que han jugado (o gustan de ver jugar) al fútbol se sienten representados por él, puesto que lo que cada argentino ha querido jugar en su potrero, Maradona lo ha expuesto con absoluto éxito y a los ojos de todo el mundo como Patrimonio Cultural de nuestra Identidad futbolística.
Y esto quiere decir solamente eso, ya que es pretencioso pensar que Maradona sería una categoría sociológica para interpretar cuestiones ligadas a algún gobierno de la República Argentina o a su sociedad en general.
Que la gente lo haya ido a esperar a Ezeiza, después de una derrota, no es más que el reconocimiento a lo que dejó Maradona para la historia del fútbol de nuestro país y por otro lado, es también un reconocimiento a esa ilusión que se generó en todos los que sentimos el futbol, con un equipo que fue “para adelante”, ofensivo en el gusto futbolístico de los argentinos y cuya inercia nos llevó hasta octavos de final y a un quinto puesto en el último Campeonato Mundial. Y nada más que eso.
Esta es la única simbología que se puede deducir. Es exagerada la descripción que se hace de Maradona como símbolo de los avatares de los argentinos, y animarse como estos columnistas lo hicieron, parece más bien el resultado de una improvisación pseudoperiodística.
Por otra parte, “La mano de Dios” no encarna necesariamente el culto a la viveza argentina, es simplemente el error de un arbitraje en un partido de fútbol localizado en cuartos de final de México ´86… y cualquier argentino que se jacte de eso da solamente una muestra de que se siente contento de que aquella vez la suerte estuvo de su lado… en un juego deportivo, y no nos puede decir tanto sobre los contextos políticos, como Carlin y Pierini pretenden. Por lo mismo, “Dios es argentino” solamente se manifiesta porque en esos hechos lúdicos tuvieron lugar esos pequeños “milagros” que afianzaron victorias deportivas, y como toda victoria, queda en la memoria, y en este caso ha quedado en la memoria colectiva porque –repetimos- el fútbol para la cultura de nuestro país es popular. Muestra de ello es que sujetos de las diferentes clases sociales quieren jugarlo
Algo causa “extrañamiento”, como lo diría Freud (siendo ésta una palabra que aparece en algunas traducciones de sus obras) en las expresiones utilizadas por Carlin y Pierini (que tienen un “corrimiento” hacia el psicoanálisis en el artículo), y es lo siguiente:
“Sólo se trata de señalar su soberbia desconsiderada, de carácter profundamente narcisista, base de sus penosas afecciones del alma, metáfora de la patología crónica de un país.”
Esto supone que alguno de ellos debe haber sido el psicoanalista de Maradona, ya que “sabe “de la base de sus penosas afecciones del alma…” Por otro lado, cuando escriben que esto es “metáfora de la patología crónica de un país”, o cuando aplican en su artículo el término “metáfora” suponemos que lo toman de Lacan, pero este utiliza este concepto para explicar las formaciones del inconciente, no intenta hacer un análisis del “inconciente colectivo de la Argentina” al estilo de Pierini-Carlin. Estamos absolutamente seguros de que ni Lacan ni Freud estarían de acuerdo con que el psicoanálisis es una cosmovisión tal, que pudiera tener alcances terapéuticos para interpretar lo que los autores del artículo llaman “…la patología crónica de un país.”
Lectores: Rehenes de la “opinología”
Ya a estas alturas podemos decir que esto que están afirmando no es serio, sino que es simple, reduccionista y está hecho para la ” tribuna o hinchada” para la que Carlin y Pierini quieren escribir. O tal vez ellos no han logrado hacer una introspección sobre su propia alma escritora y están apelando entonces al “pensamiento mágico,” pues parecen tener “fe en las soluciones teóricas mágicas”, ya que en este pobre artículo publicado en el Diario El País de Madrid quieren saturar a través de una opinología, la explicación sobre “los males” de la Argentina.
Si seguimos avanzando en la lectura, aparece esta afirmación (que por fortuna no llegó a leerla un sociólogo como Gino Germani): “El fracaso de Maradona en el Mundial fue el espejo del fracaso de la Argentina como país.”
Bueno aquí, sinceramente, no sabemos si en el pensamiento de los autores, es un axioma, la conclusión de un silogismo del cual no conocemos las premisas, si es una tesis o si es una hipótesis para un trabajo que ellos están ideando en Sociología o en Ciencias Políticas. Lo que sí sabemos es que en el mismo párrafo afirman que con “El nuevo seleccionador, Sergio Batista (…) lo que se vio fue un equipo sólido”… Lástima que poco después el seleccionado de este mismo entrenador perdiera con Japón, por lo cual, a ciencia cierta para los autores, y a ciencia incierta para nosotros, podríamos afirmar que “el fracaso de Sergio Batista en un Mundial, también puede ser el espejo del fracaso de la Argentina como país”. De ser así en qué encrucijada nos encontraríamos…
Por otra parte, si de ganar mundiales se trata, bien sabemos que el seleccionado que se alzó con la Copa en Sudáfrica 2010 fue España. Siguiendo el extraño razonamiento de Carlin y Pierini, esto vendría a ser ni más ni menos que el triunfo de España como país… ¿serán las notas particulares de un triunfo como país la desocupación, endeudamiento, estrategias de flexibilización y descontento que reina actualmente en aquel país…?
Continuando con el análisis del artículo vemos que los dos autores vuelven a precipitarse al decir:
“En el sistema maradoniano solamente brilla la ilusión. Dentro de este sistema de pensamiento las cosas terminan no teniendo pies ni cabeza. Resultado: fracaso en la vida y arrastrando en el fracaso, en este caso, a la selección argentina; pero también se puede arrastrar a toda una nación.”
La pregunta que sobreviene es ¿cuáles serán los fundamentos teóricos de esta afirmación. Bien, pues “Es un enigma dentro de un misterio envuelto en un acertijo” (frase atribuida a W. Churchill), ya que lo que no tiene ni pies ni cabeza es justamente dicha sentencia. Nobleza obliga: deberíamos invitar a Carlin y a Pierini a escribir un nuevo artículo para fundamentar éste… aunque queda claro que se trata de un texto que intenta impresionar a los lectores con un disfraz intelectual, pero que contiene afirmaciones pseudopsicológicas pseudopsicoanalíticas y pseudosociológicas, que seguramente –como no podría ser de otra manera- derivará en la creación de una pseudociencia ya denominada más arriba.
En cuanto a la ilusión
En lo referente a este tema, en principio recomendamos leer “El porvenir de una ilusión” de Freud, que, desde ya no trata específicamente de fútbol…
Si bien ellos hablan de que en “la historia del Siglo XX sabemos la potencia destructiva de la ilusión”, nos imaginamos que no se atreverían a comparar por ejemplo, las ilusiones que se hacían los nazis con respecto al III Reich, con la ilusión que se genera en la competencia de un Campeonato Mundial… ¿o sí?
Es todo mucho más sencillo de lo que pretenden hacernos creer: Estas ilusiones del fútbol sabemos que existen por la masividad que han adquirido los medios de comunicación en el Siglo XX, la trasmisión televisiva, la organización de los Campeonatos Mundiales, los negocios publicitarios, etc.
La ilusión que se puede tener por ganar un Campeonato Mundial es igual para cada argentino, llámese Maradona, o quien sea, esto es para cualquier alemán o africano que quiera ser tanto protagonista como espectador de estos eventos deportivos internacionales. Se trata de una ilusión deportiva que vagamente puede tener trascendencia política y esto es obvio.
Analogías forzadas
En otro pasaje del artículo analizado leemos:
“Cuando llevados por la fantasía se eligen directores técnicos o presidentes o sistemas de características populistas, autoritarios y antidemocráticos, con pocos pies sobre la tierra, el resultado inevitable es el fracaso.(..) Puede ocurrir nuevamente algo similar con la Argentina misma si los directores técnicos, léase la pareja que lleva siete años en el poder, siguen el camino compulsivamente repetitivo de la tergiversación permanente de la realidad.”
Encontramos otra inconsistencia en este artículo, escrito en realidad por dos sofistas que intentan engañarnos con su discurso, pues ¿qué relación hay entre los directores técnicos y dos personas que, en un caso ha sido y en otra es Presidente de una República? Cualquier estudiante de nivel secundario o de nivel polimodal sabe que hay una diferencia entre directores técnicos de un equipo de fútbol y dirigentes democráticamente elegidos para ejercer el Poder Ejecutivo de una Nación, ¿o acaso es lo mismo dirigir la selección de un equipo de fútbol que representa un país que dirigir a un país?, salvo que estos autores hayan experimentado una regresión psíquica, haciendo comparaciones infantiles.
Y mucho más cuando habla de la candidatura de los Kirchner advirtiendo “…que se prolongue su dinastía en las elecciones generales del año que viene”
En este punto vale la pena aclarar –por si no lo saben- que desde el año 1983 en la Argentina vivimos en democracia, y en este sistema ya se sabe que no existen las dinastías, porque en todo caso tanto Néstor en su momento como ahora Cristina Kirchner dirigen nuestro país en función del resultado de elecciones libres y democráticas, y por lo tanto estos columnistas sólo pueden realizar esta relación forzada recayendo en un nuevo error.
Resulta imprescindible precisar que cuando aluden a “Perón, Evita, Maradona, Cristina Fernández o Néstor Kirchner”, quienes llevarían “al fracaso reiterativo y doloroso que arrastra a millones de argentinos al sufrimiento”, afirmamos que ese sufrimiento no es de millones de argentinos, sino que es solamente de un sector de ellos, esto es la derecha oligárquica del país, que sufre de su posición ideológica ante la realidad de los hechos de las políticas nacionales y populares.
Los autores también involucraron en su híbrido a Einstein, atreviéndose a citar un comentario de éste con respecto a la locura: “la locura es repetir lo mismo” si bien es sabido que este gran pensador no era especialista en psiquiatría… Ciertamente lo único que le faltó a este artículo fue agregarle algo sobre la Teoría de la Relatividad… en relación a Maradona (claro) y en esta mezcolanza de conceptos, terminología, etc, esto no desentonaría demasiado.
Concluyendo
Para finalizar advertimos a todos los lectores que se dejaron impresionar por este artículo, como los periodistas Eduardo Feinmann, Jorge Lanata y Mariano Grondona, que –tal cual venimos mostrando hasta acá- dicho escrito está plagado de errores conceptuales y de comparaciones precarias, y que en última instancia lo único que hacen es subestimar intelectualmente a los lectores, al hacerles creer que el análisis que hacen es posible.
Sin ir más lejos como ejemplo cuando los autores hablan de “…el camino compulsivamente repetitivo…” o de “… fracasos compulsivamente repetitivos…”, suponemos que hacen referencia al concepto de compulsión a la repetición, que Freud desarrolla en el texto “Más allá del principio del placer”, pero éste lo desarrolla para explicar al aparato psíquico y no a los contextos socio- políticos- deportivos de un país llamado Argentina…
Es por todo esto que presentamos ante ustedes el presente análisis, por respeto a los lectores como tales, ya que como ciudadanos tienen derecho a percibir que todo análisis sociológico, histórico, psicológico, psicoanalítico o en Ciencias Políticas requiere de precisión en cuanto a las referencias conceptuales, y lo que todos han leído sobre esto en el artículo de John Carlin Y Carlos Pierini, en realidad ha sido exagerado y de baja calidad.
1 comentarios:
- Excelente análisis. Vos fijate si el texto será berreta, que yo en el blog (www.elatinoamericano.tk) lo di vuelta y lo escribí como si maradona fuese Carrió y la Argentina fuese el gorilismo argentino, y el texto me quedó coherente. Es decir, el texto está tan forzado que se podría haber puesto cualquier cosa. Yo entiendo dos cosas, o que un infante se impresione por esto, o que los periodistas "impresionados" en realidad se sientan a gusto con la hostilidad que se refleja en ese pobre texto respecto a lo popular y en esencia al peronismo. Pero no puedo creer ni aceptar que dos o tres personas adultas y, amén de HDP, inteligentes, sean capaces de sentirse impresionadas por esa porquería. Salutes.
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