domingo, 10 de octubre de 2010

SEGURIDAD OTRA MIRADA

¿De qué inseguridad se habla? Por Alfredo Eric Calcagno

Posted by Indalecio González Bergez en 17 - Abril - 09
Los grandes medios intoxican, pero los delitos, según organismos internacionales, bajan.
Es indudable que la seguridad constituye uno de los reclamos más acuciantes en todo el mundo. Se trata, como dice el diccionario, de estar seguro, es decir “libre y exento de todo peligro, daño o riesgo”. En particular en la Argentina se presenta a la seguridad como uno de los problemas fundamentales, si no el más importante. Sin embargo, entre nosotros este reclamo se refiere sólo a la seguridad de la vida y la propiedad, que son exigencias esenciales de la convivencia humana; pero se omiten la seguridad en la satisfacción de otras necesidades básicas de un ser humano (por ejemplo, alimentación, salud, educación, vivienda, trabajo, cultura).
Tampoco se resalta como se debería, la evidente interconexión entre la desigualdad social y económica, la miseria y el desempleo, con los delitos contra la propiedad.
Todos conocemos o sufrimos casos de violencia para robar, lo cual suscita una justificada indignación personal y colectiva. Pero no se trata de un caso excepcional. En la Argentina, en 2007 se perpetraron 711.987 robos, hurtos y otros delitos contra la propiedad (datos del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Sistema Nacional de Información Criminal). A su vez, en Francia, desde febrero de 2007 hasta enero de 2008 se comprobaron  2.352.951 delitos contra los bienes, es decir 6.446 delitos por día. De ellos, los robos fueron 1.778.888 y las destrucciones y degradaciones 461.977 (datos del Ministerio del Interior, Policía Nacional, Observatorio Nacional de la Delincuencia, Bulletin Mensuel, febrero de 2009). De acuerdo con estas cifras, la tasa de delitos contra la propiedad por cada 1.000 habitantes fue en Argentina de 17,8 y en Francia de 37,3; es decir, sufrimos menos de la mitad de robos y destrucciones que en Francia. Esto no es un consuelo y deben extremarse las medidas para impedir los delitos; pero debe saberse que es un fenómeno universal y que la Argentina no es un caos en medio de un mundo que vive en orden. Veamos de acuerdo con las estadísticas nacionales y de organismos internacionales, qué dicen las cifras con respecto a los homicidios dolosos.
La protesta actual sobre la inseguridad tiene dos características. Primero, sostiene que la situación ha empeorado de modo notorio desde 2003 y que desde entonces la Argentina se ha transformado en un infierno en el que rige la inseguridad, frente a los demás países, que la mantienen dentro de límites satisfactorios. Segundo, que quienes delinquen nunca van a la cárcel.
Gráfico 1
Gráfico 1
Homicidios dolosos en Argentina. El gráfico 1 muestra la evolución de los homicidios dolosos en la Argentina, desde 1991 hasta 2007. Se advierte una tasa de  homicidios por cada 100.000 habitantes, de 7 a 9 puntos entre 1991 y 2002, con picos en 1997 y 2002. Después, desde 2003, la cifra de 9,20 cayó a 5,26 en 2007. Queda así demostrado que lejos de haber aumentado, la tasa de homicidios dolosos, en 2007 cayó casi a la mitad de las cifras de 1997 y 2002.
Gráfico 2
Gráfico 2
Comparación internacional. En el gráfico 2 se advierte la tasa de homicidios intencionales por cada 100.000 habitantes, por regiones y subregiones. La Argentina tiene una tasa levemente menor de homicidios intencionales que Europa y Estados Unidos.
Si se compara la situación de Argentina con otros países americanos, nuestra tasa es de 5,4 de homicidios intencionales por cada 100.000 habitantes. Esta cifra es inferior al 5,8 de Estados Unidos, y mucho menor que el 53,3 de Colombia, el 28,5 de Brasil, el 11,1 de México; igual está Uruguay (5.4), y por debajo Chile (4,2) y Canadá (1,9). (Fuente: Naciones Unidas, Office on drugs and crime, International homicide statistics). Una observación: la tasa de homicidios en Estados Unidos es mucho más alta en los Estados de la Unión con pena de muerte que en los que no la tienen.
Quiere decir que en la comparación internacional, tanto a nivel mundial como americano, la Argentina está ubicada entre los países con tasas por homicidios delictivos más bajas.
Tasa de encarcelamiento por delitos. Otro eslógan afirma que en la Argentina los delincuentes entran a la cárcel por una puerta y salen por la otra. Las estadísticas internacionales muestran que no es así, y que la tasa de encarcelamiento por cada 100.000 habitantes en la Argentina es de 148, cerca de la de España (145), Reino Unido (145), Brasil (191) y México (196). Estamos, pues, ubicados en el medio de la escala; las tasas no son muy bajas ni excesivas, y más bien están en relación con las tasas de delitos. (Los datos utilizados son del National Council on Crime and Delinquency, U.S. rates of incarcelations, a global perspective, Christopher Hartney, Washington, Noviembre de 2006.)
La Argentina demonizada. Las afirmaciones apocalípticas con respecto a la seguridad en la Argentina se han transformado en propaganda política y son materia de intensas campañas en diarios, radio y televisión. Sin embargo, los  gráficos 1 y 2 muestran con respecto a la tasa de homicidios en la Argentina, primero una fuerte disminución desde 2003, y segundo, que está en el promedio europeo y por debajo de la tasa de Estados Unidos. Integra también el grupo de menor tasa de América latina.
La situación en cuanto a homicidios dolosos mejoró de modo sustancial desde 2003. En 2007, esa tasa era de 5,26 por cada 100.000 habitantes, mientras que fue de 8,0 por 100.000 entre 1991 y 2002. Claro está que esta cifra significa 2.071 homicidios durante 2007, o sea 5,67 por día. Si una cadena de medios de comunicación quisiera dar una sensación de inseguridad, le bastaría con exhibir cinco asesinatos por día en la primera página, y a la semana el país tendrá la sensación de que está en medio de una guerra abierta; algo de eso es lo que está ocurriendo. Si los diarios de Estados Unidos se propusieran hacer lo mismo, no les alcanzaría el lugar para cubrir los casi 50 homicidios que hay cada día, en promedio, en ese país. Aun si lográramos bajar la tasa de homicidios hasta un nivel similar al de Suiza o Suecia, los medios de comunicación podrían seguir dando la sensación de altísima inseguridad, con una amplia cobertura a los dos o tres homicidios por día que seguirían ocurriendo.En síntesis, es cierto, primero, que el de la seguridad es uno de los problemas más angustiantes que enfrentamos; segundo, que deben cubrirse todos los aspectos de la seguridad, comenzando por el primero, que es la vida; pero después, junto con el resguardo de la propiedad está la seguridad frente al hambre, al desempleo, a la salud, a la educación y, en general, a las necesidades básicas insatisfechas; tercero, que la situación de la Argentina en materia de la inseguridad frente a los homicidios delictivos ha mejorado mucho desde 2003, tanto que en este momento nuestros índices son similares a los de Europa y mejores que los de Estados Unidos; cuarto, que el Gobierno debe intensificar al máximo la política de seguridad de la vida en primer término, y al mismo tiempo la de protección de la propiedad y de los demás derechos humanos básicos.
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Publicado por Miradas al Sur el domingo 12 de abril de 2009.
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Breve comentario. Por IGB
La sensación es todo. Sensación de inseguridad. Sensación de derrota electoral. Sensación de crisis política. Sensación de malestar popular.
La sensación es nada. No refleja la temperatura, sino la sensación térmica!!! Qué cuernos es la sensación térmica. ¿Todos tenemos la sensación térmica? ¿qué pasa con los friolentos?
La sensación de inseguridad es un invento. En eso consiste gran parte del trabajo del periodismo mercenario y desde ya que de las sensaciones se armaron campañas electorales, se subieron y bajaron candidatos, se pusieron y sacaron ministros. Todo en manos del poder económico. Democracia imperfecta llena de sensaciones.
Ahora nos venimos a enterar de que Argentina tiene 5,67 muertes diarias. Y para marco de referencia no es necesario ir a los países en guerra civil del África central, sino mirar las 50 muertes diarias que tienen los Estados Unidos y quedar 10 veces por debajo. Hoy la Argentina puede compararse con Suiza y Suecia, con dos y tres muertes diarias intencionales.
Por otro lado, más allá de lo bajo de nuestros índices, está la sensación del aumento del delito. Sin embargo, según el informe del INDEC, no perdón, de las Naciones Unidas, las 9,2 muertes diarias cada 100 mil habitantes que tenía Argentina en 2003, son casi el doble de las 5,26 en 2007.
La inseguridad es una herramienta muy cómoda para la oposición en los años electorales. Es fácil de ubicar en las tapas de los diarios y de mantener así la idea de inoperancia de quien gobierna. Como dice Calcagno, imaginemos todos los días 5 muertes en la tapa de Clarín y La Nación.
Para terminar, me quedo con este reclamo: “seguridad frente al hambre, al desempleo, a la salud, a la educación y, en general, a las necesidades básicas insatisfechas“. El día que una marcha contra la inseguridad lleve como bandera la justicia social, estaré caminando con ellos. Hasta tanto, siento mucho el dolor personal de los familiares de las víctimas, pero no contribuiré a un reclamo que considero al menos incompleto y desde ya, no prioritario en la Argentina de hoy.Artículos como el de A.E. Calcagno son necesarios y su lectura y difusión, imprescindibles.

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